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¿Qué es la Prueba de Esfuerzo y para qué sirve?

Muchos pacientes refieren síntomas cardíacos, tales como dolor o dificultad para respirar, cuando realizan alguna actividad o esfuerzo físico. Por ello, puede parecer paradójico que los médicos cardiólogos le sugieran hacer ejercicios en el consultorio para determinar con precisión la aparición e intensidad de dichos síntomas, pero en eso consiste la prueba de esfuerzo. Evidentemente, esto se hace en un ambiente controlado y con todas las medidas de seguridad necesarias para que las posibles complicaciones no se presenten y, de hacerlo, puedan ser manejadas al momento.

Es posible que algunas personas tengan dudas en cuanto a la realización de una prueba de esfuerzo, pero la ciencia confirma que este estudio no solo es muy útil a la hora de evaluar la condición cardíaca de cualquier individuo sino que sugieren su uso incluso antes que otras métodos que suelen ser más populares como el ecocardiograma de esfuerzo con dobutamina o estudios de imágenes con radioisótopos. La Asociación Americana del Corazón (AHA por sus siglas en inglés) recomienda la prueba de esfuerzo como herramienta diagnóstica inicial en pacientes con riesgo cardíaco moderado que son capaces de ejercitarse y además tienen un electrocardiograma en reposo interpretable (Bourque and Beller 2015).

La prueba de esfuerzo o ergometría, cuyos primeros reportes empíricos datan del siglo 18, se ha convertido en una práctica rutinaria de la cardiología moderna y su alcance actual va más allá de la patología cardiovascular, siendo utilizada incluso para estudiar el desempeño de atletas de alto rendimiento o personas que van a ser sometidas a condiciones críticas de vida como astronautas o personas que residen en climas extremos. A continuación se explican los fundamentos de la prueba de esfuerzo, cómo se realiza y la interpretación de los resultados, pasando por las indicaciones reales y posibles complicaciones.

Prueba de Esfuerzo
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Una ergometría o prueba de esfuerzo es un estudio que permite observar el rendimiento del corazón al momento de realizar un ejercicio físico. El esfuerzo físico repercute directamente en la cantidad de sangre que bombea el corazón, además de acelerar su ritmo para acoplarse a la exigencia del momento.

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La ciencia detrás de la prueba de esfuerzo

Como es bien sabido, los síntomas de enfermedad coronaria más frecuente se relacionan con la disminución del flujo sanguíneo a través de las arterias que alimentan al propio corazón. Esta reducción del paso de sangre a través de las arterias coronarias se debe a la obstrucción de las mismas por placas de ateroma o grasa que se va acumulando con el paso de los años. Cuando la estrechez es muy importante y el músculo del corazón se queda casi sin aporte de oxígeno, comienza la sintomatología. Las quejas más frecuentes son dolor torácico, dificultad para respirar, palpitaciones, taquicardia y claudicación.

Muchos pacientes refieren que estos síntomas se presentan después de hacer algún tipo de esfuerzo, el cual puede ser moderado como subir varios escalones, o mínimo como levantarse de la cama o dar unos pocos pasos en un terreno plano. La actividad física de cualquier intensidad puede resultar en la constricción o cierre de las arterias coronarias, lo que desencadena todos los síntomas explicados atrás. Este fenómeno es conocido como angina estable y representa el escenario ideal para la prueba de esfuerzo (Garner, Pomeroy, and Arnold 2017).

Realización de la prueba de esfuerzo

Para llevar a cabo una prueba de esfuerzo deben considerarse varios factores importantes, incluyendo:

Prueba de Esfuerzo

Selección del paciente

El paciente ideal para una prueba de esfuerzo es aquel con riesgo bajo o intermedio para enfermedad coronaria dados sus antecedentes médicos, edad, género y la presencia de síntomas cardiovasculares. También puede hacerse en pacientes con enfermedad coronaria conocida que han presentado cambios clínicos recientes pero sin isquemia activa o signos de insuficiencia cardiaca. Por ende, esta prueba está contraindicada en pacientes con infartos recientes, hipertensión arterial no controlada, valvulopatías severas o pericarditis (Vaidya 2017).

Preparación del paciente para realizar la prueba de esfuerzo

La persona debe acudir al consultorio en ropa cómoda y ligera. Además, debe usar calzado deportivo que no moleste al andar o trotar. No debe consumir alcohol o café en las 12 horas previas al estudio y debe evitar fumar durante ese mismo periodo de tiempo. Tampoco puede realizar actividad física intensa el día anterior. Muchos pacientes intentan hacer ejercicios el día anterior para llegar al consultorio en mejores condiciones, pero ese plan solo empeora el estado físico del individuo y altera los resultados finales. De ser necesario, el pecho debe rasurarse para facilitar la adherencia de los electrodos (Kharabsheh et al. 2006).

Ambiente y equipamiento

Además de la máquina de ejercicios a usar, ya sea una caminadora o una bicicleta estática, el consultorio debe estar equipado con un monitor multiparámetros, una camilla, toma de oxígeno, medicamentos de emergencia y un desfibrilador. La sala debe ser amplia, de fácil acceso, bien ventilada, con poca humedad y temperatura agradable. Siempre deben estar presentes el médico encargado del estudio y una enfermera asistente (Miller 2011). Durante todo el estudio, la tensión arterial, frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria y saturación de oxígeno son medidas con el uso de un monitor especial, así como se controla el ritmo cardíaco a través de un electrocardiograma en tiempo real.

Técnica y forma de llevar a cabo la prueba de esfuerzo.

De acuerdo al protocolo de Bruce, uno de los más utilizados en la actualidad, la actividad física se distribuye en períodos de tres minutos con intensidad ascendente. Esta se realiza en una caminadora y la dificultad del ejercicio se incrementa en cada fase, tanto elevando la velocidad de la cinta como el grado de inclinación del aparato. Un protocolo alternativo, conocido como Test de Astrand, utiliza una bicicleta estática en vez de una caminadora y las cargas de trabajo se incrementan en intensidad o Watts cada tres minutos. El médico debe valorar constantemente al paciente y determinar si los síntomas aparecen, en qué momento aparecen y la intensidad de los mismos. Estos hallazgos son luego analizados con unas tablas de datos estadísticos, permitiendo al especialista conocer el estado cardiovascular del paciente (Abiodun et al. 2015).

Complicaciones

Aunque no son tan frecuentes, las complicaciones de la prueba de esfuerzo existen. Algunos estudios demuestran que se pueden presentar complicaciones no graves en 1 de cada 4.000 pacientes y complicaciones severas en 1 de cada 10.000 individuos, incluyendo parada cardíaca y muerte (Dilsizian et al. 2015). Sin embargo, estos riesgos disminuyen muchísimo cuando la prueba se controla adecuadamente.

Consideraciones finales

La prueba de esfuerzo es una herramienta muy útil en la valoración cardiovascular de cualquier individuo. Si bien tiene indicaciones muy precisas, los riesgos de la misma son menores y los resultados más precisos que otras pruebas más populares, las cuales suelen ser incluso más costosas, pero con mejor publicidad. En el centro cardiovascular Cardiobaja localizados en Tijuana, México, encontraras excelentes especialistas en cardiología general e intervencionista que le pueden orientar en la realización de este estudio, utilizando equipos de la más alta tecnología y procedimientos actualizados. Si requieres mayor información, Agenda una cita con nosotros.

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