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Marcapasos: el ritmo del corazon

El latido del corazón representa una de las más grandes hazañas biológicas entre los seres vivos. La sola existencia de un sistema eléctrico innato capaz de hacer funcionar como una perfecta bomba hidráulica a un órgano muscular complejo es, de por sí, maravilloso. Si a esto le sumamos la capacidad que tiene ese sistema de autorregularse y responder ante los más pequeños estímulos, estamos frente a un milagro de la naturaleza. El latido cardíaco es señal de vida y de emociones y se mueve al ritmo de nuestra propia existencia.

¿Qué hace latir al corazón? Toda la estructura del propio corazón está rodeada por una red de cables microscópicos a través de los cuales viaja un impulso eléctrico que se genera en una pequeña central llamada nodo sinusal, conocida también como marcapasos natural. El impulso que allí nace, viaja a través de esta red de fibras y a su paso estimula a todas las células musculares cardiacas para que se contraigan y así ocurra el latido. Este fenómeno ocurre con una periodicidad variable que dependerá de algunas condiciones propias de la persona o situaciones externas que se presenten.

Marcapasos
Precio: $ MXN

Las técnicas actuales de implantación de marcapasos se consideran mínimamente invasivas y en su gran mayoría se realizan bajo anestesia local y sedación leve, aunque en algunos casos particulares se necesitará de anestesia general.


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Pero este sistema puede fallar. Algunas enfermedades del corazón u otras más sistémicas pueden desajustar al marcapasos natural y producir latidos erráticos. Estas alteraciones se conocen como arritmias - o pérdida del ritmo cardíaco normal - y en muchas oportunidades ameritan que el marcapasos natural sea reemplazado por uno artificial, especialmente cuando los medicamentos no resuelven el problema. Es en este momento cuando la ciencia se hace presente. Desde hace 70 años existen aparatos eléctricos capaces de estimular y modificar el ritmo del corazón, los cuales fueron bautizados como marcapasos y hoy en día se utilizan de forma habitual para tratar ciertas alteraciones crónicas y severas del latido cardíaco.

Tipos de Marcapasos

Marcapasos

Historia del marcapasos

Ya en 1640 se hallaron publicaciones que mencionaban la posibilidad de la existencia de un sistema eléctrico natural que controlaba el corazón, pero sin evidencias científicas. Fue un siglo y medio después cuando Luigi Galvani, científico y médico italiano, publicó los resultados de sus investigaciones sobre la actividad eléctrica del tejido orgánico basadas en experimentos realizados en los músculos y corazón de una rana. Esta contribución fue fundamental para la electrofisiología moderna y dio pie para que investigadores posteriores crearan el primer marcapasos artificial (Puette et al. 2020).

Los primeros marcapasos artificiales externos aparecieron casi al mismo tiempo en lados opuestos del mundo. En 1928, el anestesiólogo australiano Mark Lidwell creó una máquina que funcionaba con electricidad alterna y a través de una aguja insertada en el ventrículo derecho, era capaz de reanimar y controlar el latido del corazón. Lidwell y su aparato se hicieron famosos al revivir a un bebé que al nacer tuvo un paro cardíaco. Mientras tanto, en Estados Unidos, el fisiólogo Albert Hyman popularizó su “terapia intracardiaca”, la cual consistía en el envío de impulsos eléctricos generados por un motor a mano hacia la aurícula derecha, logrando así reanimar el corazón y controlar su latido. Este equipo era capaz de controlar la frecuencia cardíaca con valores entre 30, 60 y 120 latidos por minuto (Aquilina 2006).

Lamentablemente, estos investigadores sufrieron el rechazo de la comunidad científica al ir “en contra del funcionamiento normal del cuerpo humano” y fueron vetados de los principales centros y publicaciones de la ciencia. Además, sus aparatos eran muy grandes y dependían de electricidad externa para funcionar. Pero en 1956, gracias a la insistencia del cirujano cardiovascular Walton Lillehei quien veía como algunos de sus pacientes operados con éxito morían no como consecuencia de la cirugía sino por trastornos del ritmo cardíaco postoperatorios, el ingeniero eléctrico Earl E. Bakken y su cuñado Palmer Hermundslie crearon el primer marcapasos artificial portátil, el cual salvó numerosas vidas, pero al estar ubicado en el exterior del cuerpo, era proclive a las infecciones. Para resolver este problema, el cirujano cardíaco sueco Ake Senning junto al médico inventor Rune Elmqvist crearon el primer marcapasos artificial interno, el cual fue le implantado a un paciente de 47 años de edad en 1958 (Verma and Knight 2019). Desde ese entonces, los marcapasos comenzaron a utilizarse de forma masiva y al día de hoy su uso es rutinario.

¿Para qué sirve el marcapasos?

Cuando el sistema eléctrico propio del corazón falla y este problema no puede ser resuelto con medicamentos, representando un verdadero peligro de muerte, la implantación de un marcapasos es obligatoria. Entre las condiciones médicas que requieren un marcapasos tenemos (Dalia and Amr 2020):

  • Bradicardia sintomática por enfermedad del nodo sinusal o del nodo atrioventricular.
  • Síndrome de QT prolongado
  • Miocardiopatía hipertrófica obstructiva
  • Miocardiopatía dilatada.
  • Ablación del nodo atrioventricular (marcapasos temporal).
  • Terapia de resincronización cardíaca con marcapasos biventricular en pacientes con insuficiencia cardíaca severa.
  • Bloqueos cardíacos avanzados de 2do y 3er grado.
  • Sincope recurrente.
  • Trasplante cardíaco.
  • Algunas cardiopatías congénitas.
  • Posterior a la fase aguda del infarto miocárdico.

Todas estos usos para el marcapasos fueron aprobadas por entes tan importantes como el Colegio Americano de Cardiología (ACC), La Asociación Americana del Corazón (AHA) y la Sociedad de Corazón y Ritmo (HRS), así como varias otras instituciones de prestigio internacional.

Precios de un marcapasos

Dependiendo del tipo, modelo y marca del marcapasos, los precios varían mucho. Además se debe considerar si existe o no apoyo por parte de las instituciones sanitarias del Estado para la adquisición de los mismos. Los marcapasos más sencillos pueden costar cerca de $900 y los más modernos hasta $8.000, sin contar los costos que acarrea su implantación.

Para más información puedes acudir a tu médico de confianza o visitar el centro de salud más cercano de tu comunidad, donde podrán atenderte y solventar tus dudas.

Técnica de implantación del marcapasos

Las técnicas actuales de implantación de marcapasos se consideran mínimamente invasivas y en su gran mayoría se realizan bajo anestesia local y sedación leve, aunque en algunos casos particulares se necesitará de anestesia general. La preparación no se diferencia demasiado de la requerida para cualquier otra cirugía, incluyendo una batería de exámenes previos y una valoración médica global, con especial énfasis en la evaluación cardiovascular preoperatoria.

El procedimiento se lleva a cabo en un laboratorio de cateterización cardiovascular o en un quirófano que cuente con los equipos necesarios para ello. Para llegar al corazón, se hace un abordaje transvenoso, usualmente a través de las venas subclavias, aunque también pueden utilizarse la vena cefálica en el brazo, la axilar, la yugular e incluso la femoral. Luego de obtenido el acceso venoso se inserta una guía que alcanza la aurícula derecha mientras por otra parte se hace una pequeña incisión de 3 centímetros por debajo de la clavícula y se crea un pequeño bolsillo debajo de la piel, donde quedará resguardado el marcapasos. Usando la guía antes mencionada y equipos de fluoroscopia (parecidos a los rayos X), se llevan hasta el endocardio unos electrodos muy finos que son fijados con púas o tornillos minúsculos y luego estos cables se conectan al marcapasos, el cual se oculta en el bolsillo subcutáneo, cerrándose este con suturas sencillas, finalizando la intervención (Kotsakou et al. 2015).

El paciente puede irse a casa el mismo día, aunque mantenerlo en observación durante 24 horas para verificar el funcionamiento del marcapasos no es una mala idea. La administración de antibióticos intravenosos es habitual para evitar infecciones. Se prefieren cefalosporinas aunque en ocasiones se elige vancomicina si existen predisposiciones a las infecciones de piel y tejidos blandos. Al día siguiente del procedimiento, se realiza una radiografía de tórax para verificar la posición del marcapasos y la ausencia de neumotórax. De estar todo bien, el paciente puede volver a su vida normal.

Posibles complicaciones

Aunque esta técnica es mínimamente invasiva, como se mencionó antes, no está por completo exenta de complicaciones. De hecho, existen reportes de 4% de complicaciones tempranas y de 2,7% de complicaciones tardías (Trohman et al. 2004). A continuación se mencionan las posibles complicaciones de acuerdo a su tiempo de aparición:

Complicaciones tempranas (primeras 24 horas):
  • Sangrado y hematoma en el bolsillo subcutáneo.
  • Flebitis y tromboflebitis.
  • Desajustes de los electrodos.
  • Neumotórax.
  • Hemotórax.
  • Perforación miocárdica.
  • Anafilaxia.
  • Embolismo aéreo.
  • Muerte súbita.
Complicaciones tardías:
  • Infección.
  • Hemotórax.
  • Fístula atrioventricular.
  • Síndrome de aplastamiento subclavio.
  • Endocarditis.

Lo nuevo en el mundo de los marcapasos

Actualmente se están probando nuevos equipos de marcapasos que funcionan sin cables. Estos dispositivos tienen un tamaño mucho menor, no requieren de ningún bolsillo subcutáneo porque se instalan directamente en el ventrículo derecho y tienen baterías de larga duración. La implantación de ellos es más sencilla, aunque se requiere cierto entrenamiento previo porque sus pequeñas dimensiones pueden complicar su manejo (Yarlagadda et al. 2018). También se están estudiando otros sistemas cardiacos inalámbricos para el ventrículo izquierdo que funcionan a distancia y ya se han implantado muchos combos de marcapaso/desfibrilador con efecto antitaquicárdico.

El futuro luce prometedor en el mundo de los marcapasos.

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